Abonado de cobertera
08/02/2019

Es una tarea imprescindible para garantizar el aporte de nutrientes a los cultivos durante su desarrollo.

Una vez finalizado el periodo de latencia invernal de los cultivos herbáceos, se inicia la campaña de fertilización de cobertera, una tarea imprescindible para garantizar la aportación de nutrientes necesaria para los cultivos durante su desarrollo. Se trata de una campaña dedicada mayoritariamente a los cultivos forrajeros y de grano, que tiene lugar en el mes de enero pero que este año viene con retraso. Antes de preparar un plan de abonado, es necesario tener en cuenta la calidad del suelo, ya que su contenido en nutrientes va a determinar qué tipo de abono se debe aplicar. Así mismo, también es necesario valorar otras propiedades del terreno, como es el caso de su inclinación y riesgo de inundaciones. Todos estos datos, junto con el análisis de suelo, van a determinar el abonado óptimo para el cultivo. Así mismo, el cuaderno de campo se convierte en una buena herramienta para gestionar la experiencia de años anteriores.


El abonado en la alfalfa
En breves empezará la campaña de abonado de la alfalfa, uno de los cultivos forrajeros más importantes en nuestro país, principalmente usado como alimento para el ganado. Se trata de una tarea fundamental para garantizar el rendimiento del cultivo, pues la cantidad de nutrientes vegetales va a incidir en el crecimiento de la planta. La alfalfa, además, es una planta muy exigente en cuanto a nutrientes, especialmente en fósforo, un elemento primordial en la formación de su sistema radicular e imprescindible en la acumulación de reservas en la raíz, que ayudarán al rebrote después de cada corte. Así mismo, se trata de un cultivo que también requiere grandes cantidades de potasio, pues de él depende la resistencia al frío, a la sequía y el almacenamiento de reservas. Es por esta razón que, desde Agroferti, se  recomienda usar fórmulas altas en potasa para el abonado de la alfalfa.

El cultivo del cereal, marcado por las lluvias
Las precipitaciones que tuvieron lugar en el mes de noviembre provocaron un retraso en la siembra del cereal. El terreno anegado por las precipitaciones impedía la entrada de maquinaria en el cultivo y este hecho, a su vez, imposibilitaba la plantación del nuevo cereal y tenía una incidencia directa en la rotación de los cultivos. Estas lluvias, además, supusieron la imposibilidad de realizar el abonado de fondo, aquel que tiene lugar en el momento de la siembra, y que se aplica enterrándolo mediante laboreo. Agroferti recomienda, para todas las fincas que no pudieron llevar a cabo el abonado de sementera o de fondo, el uso de fórmulas de una sola aplicación del tipo 18-4-4N o 16-6-6N. Por otra parte en las que si se pudo hacer correctamente el abonado, bastará con fórmulas nitrogenadas del tipo Nitro Azufre o Tiosul Nitro.